De la cúpula al punto de venta: así ha reconfigurado El Corte Inglés su estructura en 2025
Mientras la empresa de grandes almacenes ha acelerado su nuevo plan estratégico —marcado por inversiones relevantes y una apuesta más decidida por propuestas experieciales—, también ha tenido que gestionar un año de intensa actividad interna, con un frente laboral especialmente activo en áreas clave como la logística.
A este escenario se han sumado cambios en la estructura directiva, ajustes en la red de centros y una revisión del papel que deben desempeñar los grandes almacenes en un ecosistema donde lo digital, la gestión del dato, la logística y el comercio se entrelazan cada vez con mayor intensidad.
A continuación, repasamos las principales claves que marcaron 2025 para El Corte Inglés.
Reordenación en la cúpula
En abril, el grupo confirmó un cambio significativo cuando Marta Álvarez renunció a sus poderes ejecutivos, un movimiento que abrió la puerta a una nueva fase en la gobernanza del grupo y anticipó una reorganización más amplia.
Con el paso de los meses, esa reconfiguración fue tomando forma y se trasladó también al plano operativo con la salida de Gaston Bottazzini y el nombramiento a Santiago Bau como director general.
La transición se formalizó en noviembre con un relevo institucional que terminó de definir el reparto de funciones, cuando Cristina Álvarez fue nombrada nueva presidenta en sustitución de su hermana.
En paralelo, el mercado siguió de cerca el desempeño del grupo en un momento en el que la compañía afronta el reto de sostener el dinamismo comercial y ganar tracción en un entorno de consumo más fragmentado y competitivo. En este contexto, las ventas mostraron una evolución contenida, mientras el beneficio creció a doble dígito, una combinación que refuerza el peso de la eficiencia, pero vuelve a situar en primer plano el desafío de acelerar el crecimiento.
Del balance financiero al nuevo plan
La evolución económica del grupo dejó un balance matizado, con señales de fortaleza en el mercado doméstico y ajustes más visibles fuera de España. El Corte Inglés cerró 2024, período finalizado a fecha del pasado 28 de febrero, con su mejor registro de ingresos en 14 años, una muestra de que el modelo sigue mostrando tracción en su base tradicional, incluso en un entorno condicionado por la presión del comercio digital y el avance de la competencia especializada.
Esa posición se reforzó en verano con una emisión de deuda de 500 millones de euros, antes de que el grupo anunciara una de las grandes apuestas del ejercicio, la inversion de más de 3.000 millones para desplegar su nuevo plan estratégico.
De forma paralela, el grupo profundizó en su estrategia de foco, con una reducción del perímetro internacional. Recortó un 20 por ciento su negocio fuera de España y prescindió de más de 900 trabajadores en un año, en una dinámica orientada a concentrar recursos en el core del negocio y reforzar la eficiencia operativa.
En agosto, la compañía presentó también una hoja de ruta reputacional y de cumplimiento ambiental. Arrancó su plan de sostenibilidad y se comprometió a ser compañía net-zero en 2050, en un mercado en el que la sostenibilidad ha dejado de ser un extra para convertirse en una exigencia.
Gen Z, pop-ups y podcasts: el punto de venta como espacio cultural
Si algo definió la dimensión más visible del nuevo rumbo del Grupo fue la apuesta por convertir el punto de venta en un espacio de marca y cultura, especialmente para conquistar a públicos jóvenes.
En mayo, la compañía desplegó una nueva estrategia para atraer a la Gen Z, con un enfoque que combina festivales, pop-ups, podcasts e influencers, en una narrativa que se aleja del “gran almacén” tradicional para acercarse a una plataforma experiencial.
Esa dirección se materializó con acciones concretas como la pop-up de Castellana centrada en la experiencialidad, y con alianzas con marcas que buscan ampliar su posicionamiento en segmentos específicos, como el caso de El Pulpo, que se apoyó en El Corte Inglés para impulsar su línea teen.
En paralelo, la compañía siguió explotando el cruce entre retail y cultura sumándse a las celebraciones de ARCO y vistió sus centros con la obra de Luis Gordillo.
Agenda laboral
En 2025 la empresa convivió de forma recurrente con un frente laboral activo. El año arrancó con protestas durante las rebajas de enero y continuó con un clima de tensión que fue escalando hasta desembocar en una demanda multitudinaria por vulneración de condiciones laborales.
El foco se intensificó en otoño, especialmente en logística, con un conflicto que llegó a los tribunales y que también evidenció diferencias de enfoque dentro del propio ecosistema sindical, con posicionamientos contrapuestos entre los sindicatos CGT y Fetico.
En el segundo semestre se sumaron además actuaciones de la Inspección de Trabajo, como advertencias por riesgo de contaminación por amianto en Montornès y la apertura de un expediente sancionador por obstaculizar la actividad sindical.
Las movilizaciones se hicieron más visibles en momentos de alta actividad comercial como el Black Friday y, ya en diciembre, alcanzaron incluso el ámbito político, llegando al Congreso.
Por otro lado, en pleno proceso de transformación en el que la infraestructura digital y la gestión de datos ganan cada vez más peso, la compañía tuvo que enfrentar un ataque informático que puso en peligro datos personales de sus clientes.
- El Corte Inglés experimentó un 2025 de contrastes, con un nuevo plan estratégico que incluye inversiones significativas y una apuesta por experiencias, mientras gestionaba una intensa actividad interna y cambios en su cúpula directiva.
- La empresa realizó una reordenación en su cúpula, con Marta Álvarez renunciando a sus poderes ejecutivos y Cristina Álvarez asumiendo la presidencia, además de nombrar a Santiago Bau como director general, en un año donde las ventas se mantuvieron contenidas pero el beneficio creció a doble dígito.
- El Corte Inglés se enfocó en atraer a la Generación Z transformando sus puntos de venta en espacios culturales con festivales, pop-ups y podcasts, y enfrentó una agenda laboral activa con protestas, demandas y un ataque informático que comprometió datos de clientes.
Con este tablero ya configurado, 2026 será para El Corte Inglés un año de ejecución.
El momento de convertir la nueva gobernanza, la inversión anunciada y el giro experiencial en crecimiento sostenido, reforzando al mismo tiempo la estabilidad operativa y el equilibrio en su agenda interna.
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