• Inicio
  • Noticias
  • Empresas
  • Luz verde al acuerdo UE-Mercosur: bienvenidos a la zona de libre comercio (también para la moda) más grande del mundo

Luz verde al acuerdo UE-Mercosur: bienvenidos a la zona de libre comercio (también para la moda) más grande del mundo

Madrid – Marcando un hito sin precedentes en las relaciones comerciales entre la Unión Europea y el bloque de países que actualmente integran el Mercosur, grupo formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, desde el Consejo de la Unión Europea informaban este pasado viernes, 9 de enero, de su decisión de autorizar la firma del Acuerdo Comercial UE-Mercosur. Un tratado de libre comercio que ha venido negociándose por más de 25 años, y con cuya próxima entrada en vigor se terminará por dar paso a la zona de libre comercio más grande del mundo, también y cómo no para la comercialización de prendas de moda, complementos y calzado.

Entrando en primer lugar a detallar cómo exactamente se ha redactado, y cómo pasará a implementarse, este nuevo Acuerdo Comercial, resulta necesario aclarar que este llega estructurado sobre dos acuerdos independientes, aunque complementarios, teniendo de un lado al Acuerdo Comercial Interino (iTA) entre la Unión Europa y el Mercosur, y del otro al Acuerdo de Asociación entre la UE-Mercosur (EMPA). Textos ambos en torno a los que se recogen los diferentes aspectos, compromisos y obligaciones que los dos bloques económicos han acordado como base para sus próximas relaciones comerciales, y entre los que de este modo y en primer lugar nos encontraríamos con ese iTA que, en esencia, abarca todas las cuestiones de ámbito comercial acordadas entre la UE y los países del Mercosur, como resultado de las negociaciones que se concluyeron ya a fecha del pasado 29 de junio de 2019. Siendo este, por su naturaleza, un texto que no requiere de la ratificación de cada Estado miembro, sino solo de una mayoría cualificada del Consejo de la Unión Europea, antes de poder ser firmado por los representantes de los dos bloques económicos y, finalmente, sometido a su aprobación por parte del Parlamento Europeo. Un requisito legal tras el cual el iTA pasará a entrar ya plenamente en vigor.

Completando sus directrices comerciales, y ampliándolas a ámbitos relacionados con la política, la cooperación, el desarrollo sostenible, la transformación digital, la protección del medioambiente o los derechos humanos, el 6 de diciembre de 2024 ambas partes llegaron igualmente a un acuerdo para cerrar el Acuerdo de Asociación UE-Mercosur (EMPA). Lo que podríamos calificar como el “gran acuerdo” de libre comercio entre los dos bloques, y texto para el que no obstante sí se requiere de su aprobación por parte de todos los Estados miembro de la UE antes de poder entrar en vigor. Un requisito que no obstante se va a tratar de sortear, primero con la entrada en vigor, y de manera independiente, de ese Acuerdo Comercial Interino (iTA) entre la Unión Europa y el Mercosur; y en segundo lugar, con la decisión de la Comisión de implementar de manera “provisional” sus principales disposiciones en materia política y de cooperación. Unas medidas con las que se pretende que puedan materializarse cuanto antes los beneficios económicos derivados de los acuerdos comerciales pactados entre los dos bloques, y en cualquier caso antes de la ratificación por los diferentes Estados miembros de ese Acuerdo de Asociación entre la UE-Mercosur (EMPA). Texto que, una vez en vigor, asumirá los términos del Acuerdo Comercial Interino (iTA), que continuará aplicándose de manera independiente a la EMPA, hasta que esta pase a entrar plenamente en vigor.

“Coincidiendo con el arranque de 2026, hoy Europa ha enviado una señal clara de cómo nos tomamos en serio nuestras prioridades, en cuanto a nuestro compromiso con la competitividad europea y la creación de crecimiento y de oportunidades para empresas y ciudadanos; sobre nuestro compromiso con la diversificación de nuestro comercio y la reducción de nuestras dependencias; y ante un mundo cada vez más hostil y oportunista, frente al que lanzamos un claro mensaje de compromiso con el fortalecimientos de nuestras alianzas internacionales”, declaraba Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, a lo largo de un comunicado oficial emitido con motivo del visto bueno dado por el Consejo de la Unión Europea a la firma del acuerdo de libre comercio UE-Mercosur. “Celebro la decisión del Consejo”, y “espero con gran interés la firma de este acuerdo histórico”, y es que “tras 25 años de trabajo, hemos logrado un acuerdo sustancial y mutuamente beneficioso, que aumentará la prosperidad y creará oportunidades increíbles”. “Este acuerdo marca una nueva era en el comercio y la cooperación con nuestros socios del Mercosur”, pero “también es un testimonio de la resistencia y la fortaleza de nuestra relación con América Latina, y contribuirá a acercarnos todavía más”.

“Este acuerdo constituye un hito en el relacionamiento externo del Mercosur al tratarse del entendimiento más relevante alcanzado por el bloque en términos de acceso a mercado”, han señalado por su parte desde la República del Paraguay, en su ejercicio de la presidencia “pro tempore” del Mercosur. En palabras de Rubén Ramírez Lezcano, ministro de Relaciones Exteriores de la República del Paraguay, el acuerdo conlleva una “seguridad plena de que vamos a poder trabajar en el acceso a uno de los mercados más sofisticados del mundo, que nos va a ayudar, al mismo tiempo, a través del pilar de cooperación, a fortalecer nuestras instituciones”, y todo mientras además ambas partes impulsan “la integración de un mercado de 800 millones de habitantes, con un PIB conjunto equivalente a una cuarta parte del PIB mundial y una corriente comercial total que asciende a aproximadamente 100 000 millones de dólares”. Y eso sin dejar de lado que además el acuerdo de libre comercio, concluyen y defienden, “permitirá el fortalecimiento de los vínculos económicos y comerciales con el aumento de las exportaciones a la Unión Europea, así como la creación de un ambiente propicio para la atracción de inversiones, que impactará positivamente en el desarrollo socioeconómico de los países integrantes de ambos bloques”.

Hacia la construcción de la mayor zona de libre comercio del mundo

Adelantándose a la firma de los textos que integran y dan forma a este acuerdo de libre comercio entre la UE y el Mercosur, y que está previsto que se suscriban por los representantes de la Comisión Europea y por los ministros de Relaciones Exteriores de los Estados Partes del Mercosur en Asunción, la capital de Paraguay, este próximo sábado 17 de enero, desde la misma Comisión Europea han salido a tratar de traducir a cifras los principales indicadores clave sobre los que se sustenta este acuerdo comercial. Un tratado que, tal y como se ha encargado de enfatizar la propia Ursula von der Leyen, va a permitir crear la mayor zona de libre comercio del mundo.

Según las cifras que a este respecto se manejan desde la Comisión Europea, los países del Mercosur representan en su conjunto una población cercana a unos 270 millones de personas, un PIB anual de unos 2,7 billones de euros, y son actualmente el destino aproximado de unos 84 000 millones de euros en exportaciones. Un flujo de mercancías con destino a los países del Mercosur que forman parte de las operativas de más de 30 000 pequeñas empresas europeas, en lo que permite generar dentro de la UE unos 756 000 puestos de trabajo, e indicadores todos ellos que estiman desde la Comisión Europea que podrán terminar de dispararse al alza, una vez entre en vigor este acuerdo de libre comercio entre la UE y el Mercosur. Un tratado en el que, entre otras consideraciones, se contempla la eliminación gradual de los elevados aranceles que actualmente los países del Mercosur imponen a las exportaciones procedentes de la UE, y en lo que estiman que servirá para que las empresas exportadoras de la UE puedan llegar a ahorrar hasta más de 4 000 millones de euros anuales, solo en cargas arancelarias.

“Con el acuerdo del Mercosur, estamos creando un mercado de 700 millones de personas”, que se posicionará como “la mayor zona de libre comercio del mundo”, sostiene la misma Ursula von der Leyen. “A día de hoy, 60 000 empresas europeas exportan al Mercosur”, y “la mitad de ellas son pequeñas y medianas empresas que se beneficiarán de aranceles más bajos, ahorrarán alrededor de 4 000 millones de euros anuales en derechos de exportación y se beneficiarán de procedimientos aduaneros más sencillos”, todo ello como resultado de este acuerdo de libre comercio que además “también brindará a nuestras empresas un mejor acceso a materias primas esenciales”. Pero mirando más allá de esas ventajas que pueda conllevar para las empresas europeas, para lo que además asegura von der Leyen que “hemos escuchado las preocupaciones de nuestros agricultores y del sector agrícola y las hemos tomado en cuenta”, este “es un acuerdo beneficioso para todos”. Y es que “como uno de los principales socios comerciales y de inversión del Mercosur, este acuerdo generará más oportunidades de negocio e impulsará la inversión europea en sectores estratégicos” de la región, gracias especialmente a cláusulas como las que establecen que, señalan desde la Comisión, “las empresas de la UE podrán licitar por contratos públicos en igualdad de condiciones que las del Mercosur”.

Derogación de los aranceles (mayoritarios) para las exportaciones de moda, textiles y calzado

Según las previsiones que manejan desde la Comisión Europea, se prevé que las exportaciones de la UE al Mercosur aumenten en cerca de 50 000 millones de euros para 2040, y en unos 9 000 millones de euros las del Mercosur hacia Europa para el mismo periodo. Un balance que, de antemano, dibuja unas relaciones comerciales de las que parece que se verán especialmente favorecidas las empresas europeas, y entre ellas del mismo modo las de la industria de la moda y del calzado. Un sector que, para la mayoría de sus exportaciones con destino a los países del Mercosur, se dispone a despedirse de los aranceles de hasta el +35 por ciento a los que hasta ahora habían debido de tener que hacer frente.

A pesar de que se contempla como “inmediata” la entrada en vigor del Acuerdo Comercial Interino (iTA) entre la Unión Europa y el Mercosur, para su ejecución en materia de aranceles se ha acordado entre los dos bloques un complejo cronograma para la reducción y/o eliminación escalonada de los costes arancelarios para las exportaciones de las diferentes categorías de productos, con destino en cualquiera de los mercados del bloque comercial contrario. Una hoja de ruta para la que se contemplan desde la eliminación instantánea del 100 por cien de los aranceles durante el primer año de vigencia del acuerdo, hasta periodos graduales de reducción de aranceles que pueden dilatarse hasta 15 años, o incluso excepciones para determinados productos que, en respuesta, seguirán enfrentándose a las mismas cargas arancelarias que hasta ahora venían soportando.

Para lo que atañe a este respecto al ámbito de la moda, actualmente la Unión Europea carga con aranceles de entre un +8 a un +12 por ciento a las importaciones de productos de moda, y con hasta un +17 por ciento las de calzado, procedentes de los países del Mercosur con destino en el mercado comunitario. Unas cargas para las que, como norma general, se ha estipulado una reducción gradual de los aranceles por un total de 9 años para las importaciones de moda, y de 11 años para las de calzado. Dejando como resultado un cronograma por el que se estipula que los aranceles a las importaciones de productos de moda se reducirán en un -11,1 por ciento anual, a aplicar a partir del mismo primer año de la aprobación del iTA, con una reducción excepcional del -11,2 por ciento durante el quinto año de aplicación, para finalizar ese plazo con una reducción del -100 por cien de todos los aranceles para las importaciones de moda procedentes del Mercosur a Europa. Un proceso que de este modo, y para el caso en el que como está previsto el texto termine por entrar en vigor en este 2026, culminaría el 1 de enero de 2034; el 1 de enero de 2036 para el caso de las principales importaciones de calzado a Europa, que arrancarían con una reducción inicial del -9,1 por ciento, para desde ahí alcanzar la eliminación del -100 por cien de los aranceles transcurridos esos 11 años.

Mientras tanto y para el caso contrario, el de las exportaciones de moda y calzado desde Europa a los países del Mercosur, los países del bloque de mercados sudamericanos aplican en estos momentos unos aranceles que para las principales categorías de moda y calzado llegan a alcanzar un +35 por ciento en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Aranceles para los que del mismo modo —y como norma general— se ha estipulado el mismo cronograma de eliminación de tarifas para un periodo total de 9 años para las importaciones de productos de moda, con una reducción progresiva del -11,1 por ciento durante el primer año de vigencia del acuerdo de libre comercio, y finalmente del -100 por cien transcurridos el total de esos 9 año. Debiendo no obstante de señalar a este mismo respecto el que si bien esas parecen ser las directrices generales para las categorías principales de moda, el cronograma de eliminación de tarifas incluye para el caso de las exportaciones europeas al Mercosur casos específicos de artículos textiles que podrán beneficiarse de periodos más reducidos y de hasta solamente cinco años para la reducción del -100 por cien de los aranceles, aunque también otros, en este caso para exportaciones de calzado, que se mantendrán sujetos a plazos más amplios, o incluso a “excepciones” —es decir como artículos sujetos a los mismos aranceles que venían soportando hasta ahora—. Unos extremos para los que, a modo ilustrativo, encontramos determinados modelos de calzado para los que se estipula un cronograma de eliminación de aranceles que se extiende hasta de entre 11 a 16 años, o incluso categorías como la de “calzado deportivo” y otros “con suelas de caucho o plástico” que directamente se estipulan como una “excepción”, y que por tanto continuarán como productos sujetos a unas cargas arancelarias que, para su caso concreto, se especifica que seguirán siendo del +35 por ciento en Argentina, Brasil y Uruguay, y del +17 por ciento en Paraguay.

“El Acuerdo de Asociación UE-Mercosur no solo abrirá nuevas oportunidades comerciales para el sector textil y de la confección, sino que también reafirma la importancia de un comercio internacional basado en normas y en la seguridad jurídica que nuestra industria necesita para prosperar”, no ha dudado en salir a destacar Isabelle Maurizi, desde su posición como directora general de la European Branded Clothing Association (EBCA); la asociación empresarial desde la que se encargan de defender y representar los intereses de las grandes marcas europeas de la industria de la moda. En nombre precisamente de esas más de 75 grandes marcas europeas adheridas a la organización, entre las que se encuentran pesos pesados de la industria como Inditex, Mango, Tendam, H&M, Zalando o Hugo Boss, la EBCA “celebra el acuerdo” de libre comercio entre la UE-Mercosur, que “generará nuevas e importantes oportunidades” para las empresas de los dos bloques, que, “en conjunto, representan una quinta parte del PIB mundial y a una población de más de 750 millones de personas”. “Este acuerdo creará un entorno comercial predecible y basado en normas entre ambos socios, a la vez que mejorará la competitividad a largo plazo”, sirviendo además de reflejo de cómo “los acuerdos de libre comercio son esenciales para promover la apertura, la estabilidad y la cooperación en la economía global, a la vez que ofrecen beneficios tangibles para empresas, trabajadores y consumidores”, añaden. Todo ello gracias, como es el caso, a la incorporación de capítulos que refuerzan el compromiso de las partes “con el desarrollo sostenible”, con la cooperación “en materia de neutralidad climática”, con la “protección de la biodiversidad” o con unas “cadenas de suministro sostenibles”, al determinar, entre otras cuestiones, la prohibición de comerciar “con productos obtenidos ilegalmente”. Un apunte con el que, aunque de una manera amplia, se hace mención expresa al origen certificado —y por tanto no procedente de plantaciones ilegales— con el que deberían contar todos los productos de moda y calzado que vayan a terminar por ingresar al mercado comunitario bajo el amparo de este acuerdo de libre comercio.

En resumen
  • El Consejo de la Unión Europea ha autorizado la firma del Acuerdo Comercial UE-Mercosur, un tratado de libre comercio que ha venido negociándose durante más de 25 años, y cuya entrada en vigor creará la zona de libre comercio más grande del mundo, beneficiando según los máximos representantes de los dos bloques a las empresas de todos los países afectados por el tratado.
  • El acuerdo se estructura en dos partes: el Acuerdo Comercial Interino (iTA), que abarca cuestiones comerciales y entrará en vigor tras su aprobación por parte del Parlamento Europeo tras la firma de los acuerdos —programada para el 17 de enero en en Asunción, la capital de Paraguay—; y el Acuerdo de Asociación UE-Mercosur (EMPA), que abarca un campo más amplio con medidas políticas y de desarrollo sostenible, y para el que se requerirá de la aprobación de todos los Estados miembro de la UE.
  • El acuerdo prevé la eliminación gradual de aranceles, con reducciones de hasta el -100% en periodos de 9 a 11 años para la mayoría de las exportaciones de moda y calzado entre la UE y el Mercosur, aunque con excepciones para ciertos productos, que mantendrán los mismos aranceles que venían soportando hasta ahora, y que alcanzan hasta un +35 por ciento en distintas categorías para su exportación desde Europa a los países del Mercosur.
También te puede interesar:

O INICIA SESIÓN CON
Aranceles
Legislación
Mercosur
Unión Europea