Desigual desata una oleada de indignación con la campaña de la cápsula junto a Ottolinger

Madrid – Desigual ha pasado en estos últimos días a quedar expuesta y situada en el centro del huracán de indignación que, más a menudo de lo que cabría esperar, recorre de manera habitual las redes sociales, tras el lanzamiento del vídeo de campaña para la promoción de su colección cápsula junto a la firma berlinesa Ottolinger. Una pieza que todavía puede visualizarse en su perfil de TikTok, y que ha provocado que se levanten cientos de usuarios en contra de la firma barcelonesa por, precisamente, la imagen de la ciudad que se transmite desde ese vídeo.

Como breve recapitulación, Desigual anunciaba a mediados del pasado mes de julio una nueva alianza histórica, en el marco de sus estrategias por la “premiunización” y la elevación de su imagen y la de sus colecciones de moda, confirmando entonces el desarrollo de una nueva colección cápsula colaborativa, en esta ocasión junto a la disruptiva firma de moda berlinesa Ottolinger. Etiqueta fundada en Berlín en el año 2015 por las diseñadoras Christa Bösch y Cosima Gadient, que entraba así a engrosar la cada vez más larga lista de firmas emergentes con las que, junto a marcas como la neerlandesa Botter, la parisina Egonlab o la británica Masha Popoya, desde Desigual no es que solamente estén tratando de dar profundidad y altura a sus colecciones, sino también impulsar el valor y la visibilidad de la marca frente a nuevas audiencias. Un ejercicio con el que, a la luz de la naturaleza de estas “alianzas”, queda claro que desde Desigual aspiran a tanto rejuvenecer su público, como a afianzar su perfil como firma internacional.

Desigual x Ottolinger, imagen de campaña. Credits: Desigual.

En este contexto, como elementos clave de la colección ya entonces se adelantaba que la cápsula colaborativa se presentaría como una perfecta y estimulante fusión entre los códigos más propios de Desigual y de Ottolinger. Combinación que se iba a dar como resultado del proceso seguido para el desarrollo de esta cápsula, creada a partir del archivo histórico de Desigual, desde la perspectiva de las diseñadoras berlinesas, y siguiendo para ello con el característico ejercicio de “upcycling” que ha caracterizado a Ottolinger desde su fundación. Un proceso de “reconstrucción creativa” para el que desde la misma Desigual han enfatizado cómo, para la hora de modelar las distintas prendas de esta cápsula “premium”, en la que se integran piezas exclusivas elaboradas de manera artesanal y producidas en tiradas “extremadamente limitadas”, como la de un vestido largo —confeccionado a partir de ocho pantalones de Desigual— del que únicamente hay cinco en todo el mundo, las diseñadoras llevaron a cabo un recorrido en profundidad, por el archivo de Desigual en Barcelona. Ciudad a la que de este modo la firma española terminaban por elevar a la tercera protagonista de esta acción colaborativa, tal y como volvían a destacar a finales de este pasado mes de agosto.

Entonces, y coincidiendo con el lanzamiento de la colección, desde Desigual destacaban cómo “la colaboración transforma piezas de archivo de Desigual en una propuesta ‘premium’ confeccionada artesanalmente en Barcelona, donde el lenguaje deconstructivo de Ottolinger se encuentra con el universo gráfico de Desigual”. Una fusión de códigos que había conducido hasta el desarrollo de una colección en la que sus “siluetas son inconfundiblemente Ottolinger”, mientras que “los materiales y los estampados, inconfundiblemente Desigual”, y de la que su “núcleo más exclusivo” se ha “desarrollado junto al atelier de Desigual en Barcelona”. Todo, como parte de “una colección construida desde el respeto mutuo por el diseño, la experimentación y la artesanía”.

Y llegó la polémica, entre carteristas, palomas y turistas

Justamente ese “respeto” que desde Desigual destacaban como una de las principales bases de esta colaboración, es lo que cientos de usuarios han denunciado que no se ha guardado para Barcelona y para con la imagen de la ciudad, desde el vídeo que como parte de la campaña de promoción de la colección la firma barcelonesa empezaba a difundir en sus redes sociales esta misma semana. Una pieza de la que no hay rastro en su perfil de Instagram, donde únicamente la firma mantiene publicadas las imágenes de la campaña y una versión editada de su vídeo promocional, pero que sin embargo a día de hoy puede seguir visualizándose sin problemas desde su perfil de TikTok.

Desigual x Ottolinger, imagen de campaña. Credits: Desigual.

En cuanto al contenido de esa pieza, esta arranca con una modelo, vestida naturalmente con uno de los vestidos clave de la cápsula, dándonos la bienvenida a Barcelona, e invitándonos a enseñarnos “los alrededores”, desde las mismas puertas de la catedral de la Ciudad Condal. Momento tras el que pasan a intercalarse distintos “clips” de video en los que la misma modelo, luciendo diferentes diseños de la colección, y desde diferentes localizaciones de la ciudad, comenta cómo de caótico es el tráfico, apostada sobre el capó de un taxi; cómo en Barcelona “amamos a nuestras palomas”; cómo “todo el mundo quiere tu mochila”, mientras alguien forcejea por quitarle de los hombros la mochila que forma parte de la cápsula; cómo te cobran 9,50 euros por un café con hielo; o cómo es el “lugar más tranquilo para caminar”, frase que comenta mientras, en catalán, una supuesta local le dice “estás en medio, deja pasar”. Realidades de su vida urbana que, como broche del vídeo, hacen de Barcelona “definitivamente, la ciudad con más estilo”.

Analizando cada uno de esos momentos y las “vivencias” que se recrean en la pieza, no cuesta ver la relación directa entre los clips y los que ha día de hoy se denuncian como algunos de los problemas que más están tensionando la vida en Barcelona. Unas problemáticas que van desde la congestión del tráfico, a la proliferación de las palomas, la presencia de carteristas y el aumento de robos en la vía pública, el coste de la vida en la ciudad, o la gentrificación de los barrios y las tensiones entre turistas y la población local. Unas dinámicas ante las que son muchos los comentarios de usuarios indignados que se han alzado contra Desigual por, según sostienen, trivializar y tomar a broma los problemas reales que afectan a la población local de Barcelona, y por la misma imagen que publicitan de la ciudad a través de esta pieza. Un vídeo de campaña frente al que del otro lado también los hay —aunque cierto es que en un menor número, al menos de manera pública— que defienden el tono irónico con el que la marca ha querido visibilizar esas problemáticas con esta pieza; y también quienes directamente la celebran, señalando que quizás “lo que hacía falta es una publi así para que se dé cuenta la gente” de los problemas que afrontan los ciudadanos de Barcelona.

Desigual x Ottolinger, imagen de campaña. Credits: Desigual.
En resumen
  • Desigual ha generado controversia en redes sociales por el vídeo de campaña de su colección cápsula con Ottolinger, que muestra una imagen de Barcelona criticada por trivializar los problemas de la población local.
  • La colaboración con Ottolinger forma parte de la estrategia de Desigual para “premiunizar” su imagen, rejuvenecer su público e impulsar su visibilidad internacional, en esta ocasión como elementos clave el archivo de Desigual y las técnicas de “upcycling” de Ottolinger.
  • El vídeo de la campaña, aún visible en TikTok, presenta a Barcelona con escenas que aluden a problemas como el tráfico, los carteristas, el coste de vida o la gentrificación, generando indignación entre usuarios que lo consideran una burla a la realidad local.
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