La corbata, el accesorio masculino que se cuela en la moda femenina
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París - Nicole Kidman, Demi Moore, Bella Hadid... Actrices y modelos lucen sin reparo la corbata, complemento masculino por antonomasia, en un gesto que gana fuerza en momentos en que los derechos de las mujeres se tambalean en algunos países.
Esta prenda masculina de larga historia, tan vinculada en nuestra época a hombres trajeados y al mundo profesional pero que la pandemia dejó un poco en el armario, se vuelve a ver en los looks femeninos.
"No solo diría en las alfombras rojas, sino también dentro del liderazgo tanto político como económico en el que vemos a las grandes CEO luciendo este accesorio que hasta hace muy poco seguía siendo prácticamente de dominio masculino", explica para AFP Patrycia Centeno, analista de moda.
"Es intentar reclamar el espacio de la mujer en un mundo y un sistema que sigue siendo un dominio totalmente patriarcal", incide esta experta en comunicación no verbal.
En los grandes eventos, estrellas de Hollywood como Nicole Kidman, con traje chaqueta marrón y corbata oscura, o Demi Moore, resaltándola en negro sobre una camisa transparente, lucen esta prenda que tanto popularizó la recientemente fallecida Diane Keaton. Y modelos como Bella Hadid o la emergente Loli Bahia se han sumado a este estilo "boyish".
Emancipación feminista
La corbata, cuyos precursores podrían ser los pañuelos anudados al cuello que llevaban los mercenarios croatas en el siglo XVII, ya salió en otras ocasiones del ropero masculino.
A partir del siglo XIX, intelectuales francesas como George Sand y Colette la utilizan.
También las sufragistas británicas la lucen y otras feministas la izan como "un signo de conquista de derechos y de visibilidad en el espacio público", afirma Marine Chaleroux, historiadora de moda.
La actriz alemana Marlene Dietrich y la diseñadora Coco Chanel se suman al gesto.
Y en los años 1980-90, cuando las mujeres empiezan a escalar en las jerarquías empresariales, esta prenda se convierte en una "representación visual del acceso cada vez más importante a funciones relevantes de mujeres dirigentes", añade Chaleroux.
Estos vaivenes de la corbata en el vestuario femenino suelen coincidir "con momentos de fragilidad en los que los derechos se ponen en cuestión", advierte.
"Testosterónico"
Esta situación coincide con el contexto actual, en el que organizaciones feministas critican la regresión en los derechos de las mujeres en el mundo debido a la proliferación de discursos reaccionarios.
Actualmente "estamos ante un planteamiento de la política (...) muy testosterónico", señala Patrycia Centeno, recordando que la corbata es el gran accesorio representativo del "símbolo fálico".
"El feminismo suele buscar este tipo de símbolos que, social y culturalmente, sólo le pertenecen al hombre, para reafirmarse o incluso para normalizar, visualmente, el hecho de que una mujer puede ocupar y puede liderar como un hombre", explica.
En vísperas de la Semana de la Moda masculina en París, este complemento, un poco en desuso en los hombres, podría aparecer con fuerza en las pasarelas, impulsado precisamente por este auge femenino.
Este accesorio "completamente inútil, muy tradicional, muy masculino, que exige una gran precisión a nivel del cuello, del nudo, de la longitud" se está convirtiendo estos dos o tres últimos años en una especie de "golosina fashion", dice Marc Beaugé, director de la revista francesa L'Étiquette.
Bajo la influencia de su uso en las mujeres, "más creativo", en la moda masculina "vemos surgir corbatas casi streetwear, corbatas con pantalones muy amplios, sobre camisetas, sobre hoodies, o incluso llevadas expresamente mal", como en Dior, añade.