"No estamos aquí para lucirnos": guía de supervivencia para PR de comunicación junior en la Fashion Week

Moda
Los equipos en el backstage del desfile de Zadig & Voltaire FW26. Créditos: ©Launchmetrics/spotlight
Por Julia Garel

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Lejos de la fantasía de los brillos y el front row, cualquier Fashion Week es, ante todo, un maratón para los equipos de relaciones públicas. Con la Semana de la Moda de Madrid arrancando esta tarde, muchos becarios y perfiles junior se preparan para afrontar su primer gran maratón de eventos. Entre las que se arrepienten de haber escogido stilettos a la primera hora y los VIP que hay que sacar a escondidas por las cocinas, Caroline Charles, fundadora de la agencia de prensa homónima con sede en París, habla la realidad del sector y comparte sus enseñanzas para los PR más jóvenes.

Piensa bien tu outfit

¿El mayor mito que rodea los primeros pasos en una agencia? Pensar que asistir a un desfile como parte del staff equivale a ir como invitado. La ilusión del “espectáculo” lleva a menudo a los perfiles júnior a arreglarse en exceso. “A menudo, las chicas se ponen tacones demasiado altos y al cabo de una hora tienen que cambiarse, porque en nuestra profesión nos movemos, no paramos quietos”, cuenta Caroline Charles. La profesión de relaciones públicas exige estar en constante movimiento. Un outfit profesional pero pensado para resistir es la primera regla de oro para que un evento sea un éxito.

La falta de implicación

El acceso al lugar del desfile ya es un filtro en sí mismo: “si no son capaces, no los llevamos a los desfiles”, explica Caroline. Por lo tanto, hay que demostrar la propia fiabilidad de antemano. Una vez allí, la prueba de fuego ya no es técnica, sino de comportamiento. Para una relaciones públicas, el error garrafal, especialmente notable en la nueva generación, es dar la impresión de “no estar implicado”. El caos de un evento exige una entrega total. Un becario pasivo, que espera órdenes sin ser consciente de la urgencia o del reto colectivo, se cierra al instante las puertas a una futura contratación.

El ADN de la profesión: reactividad y saber estar

Por el contrario, el asistente o becario que destaca no lo hace por grandes proezas, sino por una actitud precisa. El perfil destinado a llegar lejos posee ese “ADN” particular que se resume en dos conceptos: ser extremadamente reactivo y, al mismo tiempo, saber cuál es tu sitio. Se trata de comprender el propio papel en el engranaje general, de intervenir en el segundo en que el equipo lo necesita, sin sobreactuar ni estorbar.

El networking se hace en la puerta, observando

Suele decirse que un buen relaciones públicas es invisible el día D. Entonces, ¿cómo puede un perfil júnior aspirar a crearse una agenda de contactos sin parecer oportunista o puentear a sus superiores? La clave está en las tareas estratégicas, como la gestión de la entrada. Encargarse de la recepción y el seating es una escuela de observación formidable. Es la oportunidad perfecta para memorizar caras, asociar nombres con cargos y entender el mapa de invitados influyentes, sentando así las bases de una red profesional sin forzar nunca el contacto.

Saber improvisar

“En uno de mis primeros desfiles, en la agencia de Béatrice Keller para Versace, teníamos que localizar a los VIP con el equipo de seguridad para que todo saliera bien”, recuerda Caroline. La comunicadora confiesa también que ha tenido que sacar a invitados por las cocinas para facilitar las cosas. Porque cuando surge un imprevisto, lo que salva el evento es el ingenio combinado con la sangre fría, aunque haya que tomar decisiones poco ortodoxas. Un buen relaciones públicas siempre encuentra la salida de emergencia.

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