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¿Qué es la moda regenerativa? Cuando ser sostenible ya no es suficiente

Por Sandra Bódalo Munuera

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Imagen de la colección "Herbas" de Andrea Piñeiro Estudio, firma participante en la pasada edición de CSFWMadrid. Créditos: Andrea Piñeiro Estudio

Valencia - Decir que ser sostenible ya no es suficiente puede parecer a priori una exageración, pero los datos no mienten. Una postura que sostienen expertas en moda circular como Mariola Marcet, fundadora de Upcyclick. “Ya se han superado cinco de los nueve límites planetarios: cambio climático, contaminación química, ciclos de fósforo y nitrógeno, modificación de los usos del suelo y destrucción de la biosfera”, conversa con FashionUnited. Como consecuencia, después de años afirmando que “la moda será sostenible o no será”, ahora entre en juego otro concepto: la moda regenerativa. Pero, ¿qué es exactamente?

Proyecto “Roots”, Uniformes Zero Waste a partir de residuo textil del hotel Vila Sira. Diseñado y confeccionado por los alumnos del Máster de Moda Sostenible de la EASD de Valencia, dentro de la asignatura “La Moda como signo de identidad” impartida por Mariola Marcet y María Manrique. Créditos: Paola Cloquell (izquierda), Antoni Sanegre (derecha).

¿Qué es la moda regenerativa y por qué es el nuevo concepto del que todo el mundo habla?

La necesidad de comenzar a utilizar el término “regeneración” surge de cómo “hemos degradado los ecosistemas naturales y los sistemas sociales en los que vivimos y formamos parte”, señala Gema Gómez, directora ejecutiva del movimiento Slow Fashion Next. Un hecho que pone en evidencia que palabras como circularidad o carbono neutral se quedan ya cortas y, por ello, “cada vez resuena más el término ‘moda regenerativa’ entre las voces veteranas de la moda sostenible”, comenta Marcet.

“La moda regenerativa apuesta por dar a la tierra todo lo que recoge de ella. Usar recursos naturales, pero explotándolos de manera controlada, sin químicos y donde todos los trabajadores de la cadena textil tengan un salario digno”.

Mariola Marcet, fundadora y CEO de Upcyclick.

Más allá de reciclar, reutilizar o reducir las emisiones, se busca restaurar y regenerar el ecosistema, “que dan cabida a la vida tal y como la conocemos incluyendo la vida humana”, comparte Gómez. ¿Y por dónde se empieza? Según Jesús Iglesias, embajador del Pacto Climático Europeo en España y experto en soluciones basadas en la naturaleza en su empresa NBS Climate, “tenemos que pensar de qué manera podemos revertir los impactos negativos que el sistema de producción conocido como fast fashion ha generado en los ecosistemas y en las personas”. La lista de agravios suma y sigue: el abuso de los recursos naturales, el consumo excesivo del agua —una crisis que afecta incluso a la paz mundial, tal como señalaba el Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos de 2024 de las Naciones Unidas—, el uso de fibras sintéticas y la proliferación de microplásticos…

Cartel de la 11ª Jornada de Moda Sostenible de Slow Fashion Next. Créditos: Slow Fashion Next.

Cuando la naturaleza es la respuesta

Poco a poco, la letra “R” se ha ido colando en los discursos y hojas de ruta de numerosas plataformas del sector. Sin ir más lejos, la última edición de Circular Sustainable Fashion Week Madrid celebrada el pasado mes de abril tenía como título “R-Generation” La pasarela madrileña, bajo la dirección de Paloma G. López, lo dejaba muy claro en su último comunicado: “las soluciones siempre han estado ahí para quien las ha querido ver y ha tenido voluntad de trabajar con conocimiento y ética. Como diría el físico Jorge Wagensberg, ‘Si la naturaleza es la respuesta, ¿cuál es la pregunta?’”.

“La respuesta puede venir de la tecnología más avanzada que conocemos a día de hoy y que ha sido capaz de permanecer en el mundo por más de 3.600 millones de años: la naturaleza”.

Jesús Iglesias, embajador del Pacto Climático Europeo en España.

En línea con esta misma afirmación, se mueve el equipo de Slow Fashion Next, que se encuentra en plena preparación de la que será su undécima Jornada de Moda Sostenible. Un evento creado para dialogar y reflexionar sobre la industria textil y que tendrá lugar los próximos 6 y 7 de junio en el Real Jardín Botánico del CSIC en Madrid. “Tenemos que encontrar soluciones en todos los sectores y, en la moda, una de las principales respuestas a estos impactos puede venir de la tecnología más avanzada que conocemos a día de hoy y que ha sido capaz de permanecer en el mundo por más de 3.600 millones de años: la naturaleza”.

Proyecto “Roots”, Uniformes Zero Waste a partir de residuo textil del hotel Vila Sira. Diseñado y confeccionado por los alumnos del Máster de Moda Sostenible de la EASD de Valencia, dentro de la asignatura “La Moda como signo de identidad” impartida por Mariola Marcet y María Manrique. Créditos: Laura Campos.

5 pasos hacia una moda más regenerativa

El primero de ellos comienza con uno mismo y no es otra cosa que parar de degenerar. ¿Eso qué significa? “Reducir nuestros niveles de consumo de recursos y energía hasta quedarnos por debajo de los límites planetarios, de los límites de regeneración de los ecosistemas”, puntualiza Iglesias. En segundo lugar, restaurar aquellos ecosistemas que ya hemos dañado y una manera de hacerlo es que las propias empresas cultiven dichas materias primas, como el lino o el cáñamo, o utilizar la lana para generar oportunidades de desarrollo rural.

Si “la moda regenerativa apuesta por dar a la tierra todo lo que recoge de ella”, tal como defiende Mariola Marcet, otra solución es “usar recursos naturales, pero explotándolos de manera controlada, sin químicos y donde todos los trabajadores de la cadena textil tengan un salario digno, desde los agricultores hasta los que confeccionan”, añade la valenciana. Un cuarto punto podría ser “apostar por marcas pequeñas y locales, que ayuden a una activación territorial, y que tengan en cuenta el clima y condiciones del suelo para sacar un máximo rendimiento; así como dar más importancia a la producción artesanal para reconstruir los suelos, los ecosistemas y la biodiversidad”, manifiesta Mariola Marcet, que también forma parte del profesorado del Máster de Moda Sostenible de la EASD (Escola d'Art i Superior de Disseny) de Valencia.

“Reducir los niveles de consumo de energía, explotar los recursos naturales de manera controlada, apostar por la producción local y artesanal y preservar el desarrollo económico, social y medioambiental son algunas de las claves”.

En resumen, lo que se busca es continuar con los principios del Triple Balance, que no sólo tienen en cuenta el crecimiento económico si no también el social y ambiental. Un desarrollo socioeconómico inclusivo, a través de cultivos regenerativos que fomenten la biodiversidad y la calidad de los productos, sin dejar de lado el plano rural. O, en otras palabras, diseñar una estrategia con soluciones basadas en la propia madre naturaleza.

Portada del libro Moda regenerativa. Una perspectiva basada en la naturaleza: fibras, medios de subsistencia y liderazgo de Safia Minney. Créditos: Blume.

Agricultura regenerativa, la otra cara (necesaria) de la moneda

Es imposible hablar de moda regenerativa sin hacerlo también de agricultura regenerativa. Como en el caso de la moda, esta práctica surge de la necesidad de regenerar la tierra. Desde la Asociación de Agricultura Regenerativa Ibérica cuentan que se trata de "una reformulación del sistema" y, como ocurre con la sostenibilidad o la circularidad, aquí "dejar de utilizar tóxicos y venenos no es suficiente, hay que regenerar lo degradado", proclaman en su propio manifiesto. Para esta asociación la clave está en el suelo, "maximizar las dinámicas naturales” con el objetivo de “aumentar el nivel de carbono orgánico en el suelo, para que sea más fértil y retenga más agua, realizando las intervenciones justas con la maquinaria apropiada y aprovechando los servicios animales al máximo en imitación de la naturaleza”.

Partiendo de la salud del suelo como meta principal, hay que promover los cultivos que supongan un impacto positivo. “En el norte de España en el siglo pasado se producía una variedad de lino de alta calidad. Durante su cultivo, el lino, así como otros cultivos como por ejemplo el cáñamo, se convierten en sumideros de carbono mientras se fomenta la biodiversidad”, aseguran desde Slow Fashion Next. La lana es otro ejemplo de la maestría de la propia naturaleza, es “la fibra mejor ecodiseñada, ningún otro material producido de manera industrial se le puede comparar en términos de elasticidad, termorregulación, transpirabilidad e ignifugidad”. Como se hablaba en este artículo, la trashumancia y la lana merina son vitales para evitar deforestaciones e incendios forestales.

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