Gloria Bellardi, Directora de curso de Marangoni Milán: “Un buen portfolio puede impulsar el inicio de tu carrera”
cargando...
Buenos Aires – A medida que los estudiantes de moda se acercan a la graduación, una pregunta se vuelve central: cómo transformar años de trabajo creativo en un portfolio que realmente abra puertas.
En una industria en constante avance, donde la creatividad por sí sola ya no alcanza, el portfolio se convirtió en mucho más que una vidriera: es una herramienta estratégica. Comunica no solo lo que un candidato puede hacer, sino también cómo piensa, cómo se adapta y cómo se posiciona dentro de un mercado cambiante.
Gloria Bellardi del Istituto Marangoni viene trabajando y dando asesoramiento a estudiantes de Europa, Asia y Medio Oriente. Para ella, la transición entre la formación académica y la industria es uno de los momentos más desafiantes para los jóvenes talentos. “Existe una brecha entre el momento en que el estudiante empieza a acercarse al mercado, donde necesita apoyo para construir su ADN, su estética y comunicar de la manera correcta.” explicó durante una entrevista con FashionUnited.
De la escuela de moda a la industria: ¿Qué buscan hoy las marcas en un portfolio?
De la creatividad a la estrategia
Aunque la individualidad sigue siendo fundamental, Bellardi enfatiza que hoy las marcas esperan mucho más que talento: “La creatividad no es suficiente, definitivamente no lo es” señala.
Según explica, el gran cambio pasa por cómo los candidatos logran conectar su visión creativa con las necesidades reales del mercado. En una industria acelerada y en constante transformación, los portfolios se observan cada vez más como indicadores de adaptación. “Se debe reflejar adaptabilidad a nuevos sistemas, nuevas tecnologías y nuevos desafíos”, indica.
Los primeros 30 segundos: lo que realmente importa
En un escenario cada vez más competitivo, la primera impresión resulta decisiva. Al revisar un portfolio por primera vez, Bellardi mira más allá de la estética. “Busco claridad y organización… busco referencias relevantes e imágenes con sentido”, cuenta.
Pero, sobre todo, busca evidencia de pensamiento conceptual. Eso revela cuán profundo es el pensamiento creativo del candidato. Ahí es donde aparece la diferencia entre un portfolio académico y uno profesional. “Te ves profesional cuando demuestras qué piensas ante la audiencia. Porque, al final, la moda es arte, pero también es un negocio”, dice.
Digital vs. físico: un enfoque dual
Aunque los portfolios digitales se volvieron indispensables —especialmente a través de links, códigos QR y plataformas online— los portfolios físicos siguen teniendo un valor importante dentro de la industria de la moda, particularmente en los segmentos de lujo.
Según Bellardi, “tener un portfolio digital es indispensable”, pero las marcas continúan valorando las habilidades manuales y el desarrollo creativo tangible. “Incluso en Marangoni, aún investigamos y trabajamos con papel”, explica, destacando la importancia de desarrollar ideas “con tijeras y pegamento” antes de traducirlas al formato digital.
“Creo que es importante tener un portfolio en versión física, especialmente cuando los estudiantes o graduados se presentan personalmente en las empresas”, afirma Bellardi. “Hoy eso tiene un gran valor.” Para ella, los portfolios físicos permiten demostrar no solo habilidades digitales y manejo de software o herramientas de inteligencia artificial, sino también procesos creativos y artesanales que “muy pocas personas aún saben hacer.”
El rol de la tecnología y sus riesgos
El crecimiento de la inteligencia artificial y las herramientas digitales transformó la manera en que se construyen los portfolios, aunque no siempre para mejor.
Bellardi advierte sobre el uso indiscriminado de inteligencia artificial en la creación de portfolios. “Si no sabes cómo usarla, corres el riesgo de crear algo plano, igual a lo de todos los demás”, sostiene. Desde su perspectiva, la IA puede ser una herramienta útil, pero también puede derivar en trabajos homogéneos, sin identidad personal ni profundidad creativa.
Para ella, los estudiantes que logren combinar habilidades artesanales con expertise digital serán quienes realmente se destaquen: “alguien que sabe hacer todo a mano puede adaptarse al mundo digital más fácilmente que si lo hiciera al revés.”
Un portfolio no sirve para todo
Otro error frecuente es utilizar el mismo portfolio para todas las oportunidades laborales. Bellardi recomienda construir una base sólida y luego adaptarla estratégicamente: “Creo que es importante construir un portfolio a medida.”
“Construye una base y después organiza tu portfolio en función del ADN y de las necesidades de la marca”, sugiere. Este nivel de personalización no solo demuestra profesionalismo, sino también un interés genuino por el puesto y la marca.
¿Puede un portfolio reemplazar la experiencia?
Para los recién graduados, la falta de experiencia es inevitable, aunque no necesariamente una desventaja. Bellardi considera que “si tienes un buen portfolio, definitivamente puede ayudarte a comenzar tu carrera.” En muchos casos, este se convierte en la principal puerta de entrada a la industria. Para fortalecerlo, sugiere buscar oportunidades más allá del aula. “Les recomiendo a los estudiantes participar en muchos concursos, porque así demuestran que son muy proactivos y que se animan a ponerse a prueba”, afirma.
Errores comunes que pueden costar oportunidades
Uno de los errores más frecuentes es intentar incluir absolutamente todo en un mismo portfolio. Según Bellardi, “el portfolio no es el resumen de tu trabajo.” Más bien, debería funcionar como una selección curada de los proyectos y habilidades más fuertes. “Mostrar sólo aquello en lo que uno realmente se destaca y se siente orgulloso de mostrar” aconseja.
Para ella, la capacidad de edición y el autoconocimiento son fundamentales al construir un portfolio. Más que exponer todas las habilidades técnicas posibles, los estudiantes deberían enfocarse en aquellas áreas donde realmente se destacan, ya sea software 3D, moldería o desarrollo conceptual. “Una buena selección de proyectos es lo que lo hace valioso”, explica.
Más allá de la estética y la ejecución técnica, Bellardi insiste en que lo que “realmente no puede faltar es el proceso de pensamiento creativo.” Un portfolio exitoso debe revelar no sólo habilidades, sino también “identidad, individualidad y capacidad de adaptación”, cualidades cada vez más valoradas en los jóvenes creativos que ingresan a la industria.
Qué define hoy a un portfolio sólido
Bellardi define un buen portfolio en tres conceptos: “Claridad, investigación creativa e identidad fuerte.” En una industria donde las expectativas siguen evolucionando, la capacidad de combinar creatividad, estrategia y adaptación es lo que finalmente convierte un portfolio en una verdadera oportunidad profesional.