Uniqlo responde ante Peta y deja de vender lana de alpaca

Madrid – La multinacional japonesa Uniqlo deja de vender lana de alpaca. Una decisión a la que el gigante de la moda, considerado una de las mayores compañías de la industria a nivel internacional, ha llegado tras analizar en detalle las últimas averiguaciones hechas públicas por la organización en defensa de los derechos de los animales Peta. Desde la que a finales de este pasado mes de mayo se difundía un duro vídeo grabado en las instalaciones de Mallkini, la mayor granja privada de alpaca del mundo, ubicada en Perú, en el que podía verse el trato duro y vejatorio que los animales recibían por parte de los trabajadores responsables de esquilar su lana.

Con esta medida Uniqlo, que ya tomó tras conversaciones con Peta el acuerdo de dejar de vender lana de mohair, se une a las compañías Mark&Spencer y Esprit, que ya han decidido igualmente dejar de vender lana de alpaca. Mientras que otras importantes multinacionales como la estadounidense Gap, matriz de marcas comerciales como Banana Republic, Athleta o la propia Gap, y el grupo sueco H&M, dueño a su vez de las cadenas H&M, Cos, Weekday, Monki, H&M Home, &Other Stories, Arket y Afound, han adoptado como primer paso cortar todas sus relaciones con el grupo Michell, compañía matriz de Mallkini.

“La decisión de Uniqlo contribuirá en gran medida a ayudar a evitar que las vulnerables alpacas sean maltratadas y esquiladas violentamente por su lana”, explica Yvonne Taylor, directora de Proyectos Corporativos de Peta, mediante un comunicado; misiva de la que hace uso igualmente para invitar a todos los consumidores a poner su propio grano de arena, y a que opten “por comprar ropa vegana, por la que ningún animal ha tenido que sufrir”.

Campaña internacional contra el uso de la lana de alpaca

Según apuntan desde la propia organización de defensa de los derechos animales, además de emplear unas prácticas que causan un “inmenso sufrimiento a las nobles alpacas”, el modo de producción de este tipo de lana estaría a su vez causando importantes perjuicios para el medio ambiente. Una postura que defienden sobre análisis como el índice Higg de Sustentabilidad de Materiales, que sitúa a la lana de alpaca como el segundo material más perjudicial para el medio ambiente después de la seda. Posicionándolo a su vez como seis veces más perjudicial que el poliéster y más de cuatro veces que la viscosa, el modal, el rayón, el lyocell, el acrílico y otra serie de materiales veganos.

A raíz precisamente de todos estos factores, desde Peta buscan que la presión de los consumidores sobre las distintas firmas de moda y del retail sea cada vez mayor, con el fin de llegar a erradicar el uso de la lana de alpaca; contribuyendo con ello a preservar tanto el medioambiente como la integridad de los animales. Razones que la han llevado a lanzar una campaña internacional de presión contra la compañía estadounidense Anthropologie, que cualquier consumidor de cualquier país puede apoyar con únicamente acceder a la página web de Peta y comprometerse con el texto preredactado por la organización con destino a Anthropologie, en el que se señala, entre otras, que “como consumidor que quiere apoyar a los minoristas que no provocan sufrimiento en los animales, le insto a que deje de vender artículos hechos de lana de alpaca inmediatamente, en favor de los otros muchos materiales hermosos, cálidos y animal-friendly disponibles a día de hoy, como el Tencel, acrylic, bamboo, el modal, el rayón y la viscosa”.

Investigación encubierta en la granja Mallkini de Perú

El vídeo en cuestión que ha terminado provocando que Uniqlo, y el resto de las compañías, se decida finalmente por dejar de vender lana de alpaca, se grabó como fruto de una investigación encubierta llevada a cabo por Peta US en la granja Mallkini de Perú.

Tal y como explican desde la propia organización en defensa de los derechos de los animales, en la grabación —que avisamos puede herir ciertas sensibilidades— puede apreciarse como “los trabajadores lanzaban a los animales”, algunos de ellos apuntan que en estado de gestación, “contra las mesas, las ataban a un dispositivo de estiramiento y tiraban con fuerza, casi arrancándoles las piernas de las articulaciones”. “Aterradas por estar inmovilizadas”, añaden, “las alpacas escupían, gritaban y vomitaban mientras los trabajadores las agarraban de las orejas, las esquilaban bruscamente, les cosían las heridas con crudeza y luego las lanzaban al piso”.

Photo Credits: Uniqlo, fotografía de archivo. / Peta UK, canal oficial de YouTube.

 

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